No ser grosera



Ayer sucedió algo con mis hijos que no me gustó nada 😔. 

Después de llevarlos al cine, vinieron a la casa dos amiguitos de mi hijo. Yo me puse a trabajar pero los oía a lo lejos. Y de repente alcancé a oír a mi usualmente dulce y  tierno hijo Axelito ser muy grosero con su hermanita. No me gustó oír lo que le dijo y mucho menos que se lo dijera enfrente de los otros amiguitos. 

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No seas realista ¡Se atrevida!



¿Qué tal si en vez de ser realista te animas a ser … 

Atrevida

Audaz

Aventada 

Ambiciosa 

Soñadora ?

Si ya sé que cuesta trabajo …

Cuando recién inicié mi plan de Coaching con Moni, una de las primeras cosas que me preguntó fue cuál era mi peso meta. Pude haberle contestado simplemente con un número pero no. Me hice un chorro de bolas y le di una larguísima explicación. 

En esta explicación le hice una cronología de mi peso al llegar a USA, y luego lo que fui subiendo. Mis números máximos y los números a los que llegué a bajar con otros programas de dieta.

Al final la conclusión era que me gustaría regresar al peso que tenía cuando llegué a vivir aquí. Pero que ME CONFORMABA con pesar lo que había logrado con mis otras dietas (Bolio, detox de Moni y alimentar gemelos). 

Ella me retó a que no me conformara. Me animó a que me propusiera lograr lo que realmente quería. Entonces yo nomás por rebelde que siempre he sido me puse dos metas, la meta inicial (realista) con la cual me sentiría ok y la meta loquísima que ni yo me creía. 

En el fondo pensé, si peso más de 180 libras y la meta loca es de 140, me conformaré y seré muy feliz con pesar menos de 160. Ya 150 será un sueño y 140? (yeah right, sure … ) pero bueno, eso definí como mi meta animada por mi coach. 

Otras metas «imposibles»

La verdad es que no es la primera vez que me super atrevo y propongo cosas loquísimas e “imposibles” de lograr. Y después terminé descubriendo que no era cierto, no eran imposibles. 

En el año 2010 mi esposo empezó a correr y yo a acompañarlo a carreras. Yo iba de espectadora pensando que JAMÁS podría correr ni a la esquina. En una de esas carreras fui voluntaria y me tocó ver a los corredores de hasta atrás, vi a gente de todas edades, tamaños y habilidades y me di la oportunidad de soñar. 

El 1 de Enero del 2011 me propuse correr una carrera de 5 kilómetros. Durante el año hice varios intentos de entrenar, pero antes de llegar al kilómetro 1 me empezaban a doler las pantorrillas o las rodillas. Me sentía super ridícula intentándolo, entonces dejaba de hacerlo por meses y luego volvía intentarlo y así me fui por unos 18 meses. 

Hacer posible lo «imposible»

Fue hasta junio del 2012 cuando crucé por primera vez una línea de meta. Recuerdo cada detalle, hasta la canción que sonaba cuando llegué, era la de Back in time, tema de la película Men in Black II. 

Ese día me super enamoré del sentimiento tan intenso de lograr una meta que sonaba tan difícil. De ahí siguieron una serie de nuevos retos de correr que concluyeron con el Holy Grail del Maratón de Nueva York. En Noviembre del 2015, aquella persona que no lograba llegar ni a la entrada de la colonia sin dolor de pantorrillas, logró recorrer más de 42 kilómetros (26.2 millas) con las manos en alto, y una sonrisa de oreja a oreja. 

Escribo esto y en verdad me super emociono. Recuerdo eso que pensaba cuando no podía correr ni 1 kilómetro. La vergüenza que me daba parar porque sentía que no podía. La admiración y envidia (si, me apena reconocerlo pero así era) que me daban los que se ponían los tenis y podían correr cualquier distancia sin problema.

Pero también recuerdo eso que sentí cuando vi el letrero de la milla 23 ya casi llegando a Central Park y sabía que la meta estaba muy cerca. Y ni que decir del sentimiento al entrar por segunda vez a Central Park, oyendo la música, viendo las luces, las gradas, la ¡LINEA DE META! (¿me creen si les digo que quiero llorar de recordarlo?)

Cruzando la meta del Maratón de NY

Te recomiendo vivirlo

Es un sentimiento tan fuerte, tan intenso y especial. Algo que nunca hubiera sentido si hubiera sido “realista”. Si me hubiera creído la idea de que correr no era para mi porque solían dolerme las pantorrillas antes de completar un kilómetro. 

Lo mismo me pasó con el peso. Por un tiempo me llegué a convencer de que por mis problemas hormonales y por mi edad jamás podría volver a pesar lo que pesaba a los 25 años. Empecé mi programa de coaching cuando ya tenía más de 40 años, estaba oficialmente diagnosticada con un problema de resistencia a la insulina. Quise ser realista y conformarme con bajar sólo un poco. 

Le agradezco mucho a Moni que me insistió en ser más atrevida y ponerme una meta ambiciosa. Meta que después de mucho repetirme logré creer, trabajé en ello y logré alcanzar. Si, me tardé 8 meses pero lo logré.

Tu también Puedes Hacerlo

Hoy te invito a pensar en alguna meta que sea muy importante para ti y atreverte a creer en ella. 

Olvídate por esta ocasión de ser realista y de todas esa razones por las cuales puede sonar “imposible”. Se atrevida, inténtalo una y otra vez. Y cuando tu cabeza te quiera convencer de que esa meta es imposible dile que gracias por participar pero que por hoy no le harás caso. Sigue intentando hasta lograrlo. Te aseguro que la recompensa lo vale. 

Y si tu sueño o meta es bajar de peso y esta vez para siempre. Te recomiendo que participes en el próximo grupo de coaching para bajar de peso que iniciará en Septiembre. Registrate en la lista de espera para no perder la oportunidad de lograr esa meta que parece imposible pero no lo es. Atrévete a intentarlo, y cree con todas tus fuerzas que ¡PUEDES HACERLO! 

Gracias por leerme y si te gustan estos temas y quieres platicar más de ellos escríbeme, me fascina hablar de esto.

Hasta la próxima semana, 

Pati *(*)

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¿Qué es lo peor que puede pasar?



¿Qué es lo peor que puede pasar si no me como ese bagel con queso crema que ofrecen gratis en la oficina?

¿Qué es lo peor que puede pasar si no me termino esa cerveza que abrí impulsivamente?

¿Qué es lo peor que puede pasar si no comparto con mis hijos esa pizza que es tradición comprar los miércoles?

¿Qué es lo peor que puede pasar si salgo a correr y en vez de tomar gatorade tomo agua? 

¿Qué es lo peor que puede pasar si hoy no desayuno? 

Seguro que no pasa nada malo

Seguro que NO ME MUERO ni de hambre ni del antojo. Seguro que no tengo un hijo ni con cara de bagel ni de cerveza ni de pizza o gatorade. Seguro que no me pasa nada “malo”. 

Lo más seguro es que en el momento experimente una incomodidad. A la mejor sentiré coraje por “desaprovechar” la oportunidad. Quizá tristeza o ansiedad. 

Si, es muy probable que no sea nada cómodo. Por UN INSTANTE se puede sentir como algo difícil. Pero ese instante se desvanecerá. 

Si pienso que quisiera comerlo pero “no puedo” porque mi coach “no me deja” también muy probablemente sufriré. 

Si pienso que quisiera comerlo pero “no puedo” porque soy una gorda y “tengo que bajar de peso”. También sentiré gachito, no solo por no comerlo sino porque me estoy criticando y diciendo cosas feas. 

El enfoque que si me sirve

Pero si lo veo y pienso: 

“yo no como ya esas cosas, gracias”, 

“hoy no quiero porque he elegido comer más saludable”

“me encanta sentirme fuerte y en control de mis emociones”,

“hoy quiero ser un ejemplo para mis hijos y que me vean comiendo ensalada”

Ensalada en vez de pizza

Eso me ayudará a quedarme con un sentimiento de triunfo y satisfacción. Sentimiento que durará mucho más de lo que duró ese instante de incomodidad que describí antes. 

Si eres de las que sufren de antojos, de comer impulsivamente, de sentir que no hay que desperdiciar esa comida o alguno de esas otras razones por las que a veces terminamos comiendo de más. Te invito a probar este enfoque la próxima vez que se te antoje alguna de esas cosa que sabes que no te hace bien. 

¿Te animas a intentarlo?

Inténtalo una vez, date cuenta de lo que sientes y al final qué te gusta más. 

Si descubres que te gusta más eso de pensar cosas positivas en vez de reaccionar de inmediato al antojo, practica el ejercicio más veces, quizá se vuelva hábito y cuando menos cuenta te des ya eres totalmente inmune al bagel, al gatorade, a la cerveza y a la pizza. ¿Crees que es eso posible? Si lo es … ¡Puedes Hacerlo!

Yo aprendí a cambiar el enfoque, lo que pienso y cómo reacciono ante la comida y los antojos gracias al programa de coaching que seguí con Mónica Sosa y me parece la forma más maravillosa, efectiva y sustentable de aprender a dejar de comer de más y así bajar de peso para siempre. 

Te quisiera decir que ya lo domino a la perfección y que nunca jamás vuelvo a caer en antojos pero mentiría. 

Los ejemplos que di al inicio de esta publicación son situaciones reales a las que me enfrenté esta semana. Te puedo decir con toda sinceridad y orgullo que ni siquiera se me antojó el bagel, que no comí pizza, que hasta miré con cara de fuchi a mi hermana cuando vi que compró un gatorade. Todas esas situaciones fueron superadas sin problema y no me pasó nada. 

La cerveza es otro cuento, esa si me la tomé 🤷🏻‍. Si, después de un año de estar practicando y aplicando estos conceptos, por un momento me olvidé de todo, me dejé llevar por el impulso y salud. Tampoco me morí por eso. 

¿Quieres practicarlo con ayuda?

El caso es que este sistema, como casi todo en la vida, a medida que lo practicas más y más, se vuelve hábito y llega un momento en el que hacerlo es mucho más fácil y automático. 

Así que si quieres llevar la práctica de esto al siguiente nivel, si quieres hacerlo con la guía y ayuda de una coach como lo hice yo y como lo están haciendo varias personas que me mandan mensajitos de triunfo y satisfacción, te invito a explorar el coaching con Moni. 

Cada vez se acerca más la fecha en que se abrirá el siguiente grupo de coaching. Te recomiendo registrarte aquí para que seas de las primeras en enterarte cuando se abra el próximo grupo. Además, empezarás desde ya a recibir gratis correos semanales con consejos, ideas y recordatorios del enfoque positivo que usamos en Puedes Hacerlo. Es este enfoque lo que lo hace el mejor programa para bajar de peso definitivamente. 

Gracias por leerme. Si practicas lo que sugerí, platícame cómo te fue, qué sentiste, que pasó por tu cabeza, etcétera. Verás que es hasta divertido. 

Hasta la próxima,

Pati *(*)

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LO que comes vs POR QUÉ lo comes



¿Puedo comer esto?

Una de las primeras cosas que la gente me preguntaba cuando estaba bajando de peso era qué es lo que “podía” o “no podía” comer. 

Y es que muchas de nosotras estamos acostumbradas a las típicas dietas que se basan en decirte lo que puedes comer y lo que no, y en algunas ocasiones con las porciones, o calorías o ahora de moda medir macros super específicas. 

El programa que yo seguí con Moni si tiene una guía alimenticia y recomendaciones de qué dejar de comer, pero también he platicado en publicaciones anteriores que en realidad uno puede ajustarlo a lo que mejor le va a tu cuerpo. También incluye la maravillosa oportunidad de la gozolección, que es una vez a la semana comer lo que tu quieras siempre y cuando sea planeado. Siempre y cuando sea algo que vas a disfrutar, de ahí su nombre GOZO elección.

¿Por qué lo haces?

Y de ahí el tema que quiero tocar esta semana. Les quiero platicar que no se trata tanto de LO que comes sino POR QUÉ lo comes. 

Te voy a poner un ejemplo con algo que no es relacionado con comer:

Si un día tengo muchas cosas que hacer pero flojera de hacerlas, y decido mejor sentarme 2 horas frente a la tele a ver cualquier tontería. Le cambio cada 30 segundos al canal y al final me paro del sillón, sintiéndome estresada por todas las cosas que no hice y ni siquiera siento satisfacción de haber visto nada interesante. ¿Por qué lo hice? Para evadir mis responsabilidades.

En cambio si un día decido apagar computadora, alejarme del iphone y sentarme a ver una película con mis hijos. Al final de esta siento una gran satisfacción de haber compartido un momento de alta calidad con ellos. Podemos comentar lo que vimos juntos y nos sentimos más unidos al final de esta. ¿Por qué lo hice? Para disfrutar un momento con mis chapis.

La acción en realidad es la misma. En ambos casos me senté frente a la televisión dos horas sin trabajar y sin atender asuntos pendientes. Sin embargo uno de ellos me deja al final un mal sabor de boca y un sentimiento negativo y el otro me causa una gran satisfacción. La gran diferencia radica en entender qué fue lo que me motivó a hacer eso. 

¿Por qué lo comes?

Así me pasa con la comida. Un día estoy enojada por algo que pasó, llego a mi casa y me como una bolsa entera de papas bañadas de salsa valentina. Al final, ese problema que me alteró sigue ahí y yo además me siento pésima por haberme comido esas papas y porque me tengo que desabrochar el botón del pantalón.

En cambio si un día planeo una cena romántica con mi esposo y vamos a alguno de esos restaurantes con menú de degustación donde puedo probar cosas que yo jamás prepararé en mi casa, compartir un vino que nos traiga recuerdos de nuestros tiempos de novios me sentiré al final feliz y conectada con Alex. 

Las calorías pueden ser las mismas, o incluso más en la cena romántica. Y no pasa nada. El caso es que al haber sido planeado, al haber sido una gozoelección razonada más fácilmente tomaré las mejores decisiones posibles a la hora de la selección del menú. Me ha pasado que después de cenas de ese tipo ni siquiera subo tanto, o lo que subo lo vuelvo a bajar en unos días. 

Sintiéndome la muy muy en cena romántica con Alex

¿Alimenta tu espíritu?

Dice Brené Brown en su libro “Daring Greatly” que analicemos nuestros actos y qué fue lo que los motivó, es decir el POR QUÉ. Una manera de hacer la prueba de si fue una “buena” decisión, es ver el resultado. Decidir si e ALIMENTA nuestro espíritu o si lo DEBILITA.

Quizá aquí alguien pueda no estar de acuerdo. Decirme que si llego a tener muchas de esas cenas románticas además de alimentar el espíritu me alimentarán la lonja!! Lo que yo te aseguro es que si lo planeas con anticipación, dándole a la cena el valor de la compañía y no tanto de la comida, simplemente comerás más lentamente. Es más fácil darte cuenta a tiempo cuando es momento de dejar de comer. Al planearlo podrás poner suficiente espacio entre una cena y otra para poder seguir bajando de peso. 

La recomendación es a hacer cosas que alimenten tu espíritu.

Además, lo de la cena es solo un ejemplo, hay muchísimas otras actividades que alimentan el espíritu. Al tener bien clara la intención, el POR QUÉ lo haces, podrás encontrar otras alternativas. 

Conclusión

Este es el tipo de temas que aprendí con el coaching y en verdad fueron nuevos conceptos para mi. Yo llevaba más de 20 años sabiendo que comer pan me engordaba. Yo ya sabía que esas papitas con valentina no eran la mejor elección.

Lo sabía pero lo seguía consumiendo, no necesitaba a alguien que me dijera que ya no comiera papitas, necesitaba a alguien que me dijera cómo hacerle para no comerlas en momentos de «debilidad» emocional.

Un gran valor que yo adquirí al trabajar con mi coach fue a tener bien claros mis por qués. Aprendí a analizar qué es lo que motivaba mis acciones y cómo ajustarlo apropiadamente para lograr los resultados que buscaba. 

Si te gustan estos temas, platícame, ¡a mi me encantan! Si quieres usar estos conceptos para bajar de peso, te felicito, estás planeando el camino correcto. Pronto se abrirá el próximo grupo de coaching, regístrate aquí y así sabrás en cuanto esto suceda. 

Te aseguro que si tu te lo propones puedes lograr lo que tu quieras. ¡Puedes Hacerlo¡

Como siempre, muchas gracias por leerme, eso también alimenta mi espíritu. 😘

Pati * (*)

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Sobreviviendo las vacaciones



Escribo esto en pleno verano, mis hijos llevan ya una semana sin escuela, las albercas ya abiertas, el clima como para ir a la playa y veo por todo facebook a gente viajando, a punto de viajar o en otros casos como el mío, sin salir de viaje pero con la emoción al mil de recibir familia ☺️.

Yo espero que ustedes estén disfrutando del verano, ya sea en nuevos lugares o quizá en sus casas con niños y más eventos sociales. 

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¿Es neta?



Hola mis amables y muy queridas lectoras. Hoy les quiero platicar acerca de un libro que me cambió la vida. Lo leí por recomendación de mi socia, coach y amiga Mónica Sosa y las premisas de ese libro están muy alineadas con el asunto del coaching. He aplicado esos conceptos en diferentes áreas de mi vida.

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